de cuando fuimos al Costa Verde a cenar
con la familia que menos aprecio,
pero aún así hubo un poco de paz, entonces.
No fue poco el detalle de que mi madre
me sentase en una silla, con un fondo
maravilloso y mágico de un atardecer,
puesta de sol frente al vidrio.
me sentase en una silla, con un fondo
maravilloso y mágico de un atardecer,
puesta de sol frente al vidrio.
Y yo bien sentado esperaba que tomase
la fotografía para recordar mis años
de niñez, de inocencia, de pureza,
una sonrisa tan natural y tierna.
la fotografía para recordar mis años
de niñez, de inocencia, de pureza,
una sonrisa tan natural y tierna.
Con la cámara intentó tomar al menos
una fotografía, pero ninguna se pudo,
y al final, yo, niño distraído, me fui
todo aburrido, todo niñito.
una fotografía, pero ninguna se pudo,
y al final, yo, niño distraído, me fui
todo aburrido, todo niñito.
Cuando el flash al final funcionó,
y la fotografía al fin salió, solo
se vio el atardecer y la silla donde
me senté, pero mi presencia no estaba ahí.
y la fotografía al fin salió, solo
se vio el atardecer y la silla donde
me senté, pero mi presencia no estaba ahí.
Moraleja del cuento:
No me dejes esperando mucho,
que de todo mi aburrimiento
ya no estaré ahí, ya no estaré acá
para cuando tú estés listo.
No me dejes esperando mucho,
que de todo mi aburrimiento
ya no estaré ahí, ya no estaré acá
para cuando tú estés listo.