Quizás él sea parte de mi presente,
pero no de mi futuro;
Quizás sea parte de mi futuro,
pero no de mi presente.
Quizás, incluso, no sea parte de ninguno de mis tiempos,
solo una ilusión óptica de un pretérito perfecto,
de una cascada de caramelo, de una neblina de azúcar,
de los ríos transformados en anacondas y las montañas susurrando sus lamentos.
Quizás, tan solo quizás, él tema ser parte de mi todo, y que yo quede en nada
quizás el miedo del cascarón es quebrarse sin solución,
quizás la hiena ríe para no llorar,
quizás el viento se mueve porque alguien lo está soplando.
Y si me mato, ¿él me extrañaría?
Y si me quiebro, ¿él me arreglaría?
Y si me pierdo, ¿él me buscaría?
Y si me voy, ¿él me seguiría?
Quizás, más bien probablemente, su sonrisa entibiezca mi corazón,
mientras que sus caricias me hagan arder
y sus labios me hagan hervir
y sus palabras me hagan cristalizar.
No es de todo el mundo ser feliz,
ni de medio mundo sonreír.
No es de todo el mundo llorar por amor,
pero todos amamos, sí señor.
¿Y si le ordeno a la lluvia volverse maremotos?
¿Y si hago que los volcanes exploten todos los días?
¿Y si hago que sus temblores se vuelvan convulsiones?
¿Y si la chita ya no persigue gacelas y empieza a cazar leones?
Quizás él no sea para mí, o quizás sí,
quizás yo no sea para él, quién sabe...
Quizás lo termine alejando por ser tan insistente,
quizás él se aburra, pero no quiere diversión, sino algo seriamente.
No soy yo, no es él
Yo no soy yo y él no es él
No somos nosotros y nosotros no somos nosotros
Quizás por primera vez juntos seamos quienes somos
¿Cómo se deja de pensar en algo tan importante?
¿Y qué definimos como importante?
¿Qué queremos al ser cortantes? ¿Y qué cortamos al ser carne?
Quizás nadie lo sabe, quizás todos lo saben y yo no.
Quizás, tan solo... quizás...
Él deje de tener miedo
Yo deje de ser inseguro
Él deje de pensar poco
Yo deje de pensar mucho
Él deje de sonreírme
Y yo deje de enamorarme
Él deje de hablarme
Y yo deje de buscarlo
Él deje de acariciarme
Y yo acaricie a otros
Él diga que sí
Yo diga que no
Él deje de vivir el presente
Y yo el futuro
Él me enseñe lo bueno
Y yo lo malo
Él me haga mejor
Y yo lo haga feliz
Él me ame
Y yo a él
Él y yo seamos uno
Quizás, ese sí y ese no,
Sean lo que nos rige, y nos haga y deshaga,
lo que nos emocione, lo que nos motive,
y ya no exista un quizás... sino un ¡SÍ!
Carpe Diem