Thursday, June 23, 2011

Regla número 1:

No ilusionarse.

No caer ante la tentación
de unas palabras sin pudor
que se botan y no se dicen
que se escuchan y no se sienten
que se miran y no se tocan
que están ahí para torturarte.

Y caes al suelo, rendido,
como si hubieses salido
de un manicomio de uno
y estás tú solo, sin nadie,
perdido porque te abandonaron
y así será si no sigues la regla de oro.

Que todos caemos, y por gusto,
que nada significa todo ese gusto
de querer tener algo que no es tuyo
y que te lo dan por puro alarde
mientras que en tus venas arde
esa sensación de quererlo más y más.

Y un cóndor se eleva esperando
que mueras y tu carne devorar
porque es tu carne su alimento,
es tu mente su vacío,
es tu corazón su anticucho y sabes
que es para lo único que estás listo.

Ser devorado por aquel que no quieres
porque lo que quieres está lejos,
lejano será su paradero y paradigma
en tu mente estás lleno, pero cerebro
más vacío que su corazón.

Y caes de nuevo, espérame que voy
no a auxiliarte sino a decirte que caíste,
cantarte tus penurias de un corazón
no correspondido, roto, quebrado
en piezas el espejo ves que está
y no lo bordes porque nada se verá.

Y ahí estás tú, sentado en el risco
porque no te acercas al abismo,
porque estás dentro de uno, y caer en otro
sería pura redundancia, de un eco
que no se oye, y un color que no se ve.

Penumbras te alumbran el camino
a saber que el sentido no existe,
y una brújula triste dirige todo
a tu paso te coronas Rey, de nada
y de un mundo paralelo de espadas,
tréboles, diamantes y corazones.

Y que tu única salvación es el etílico
de un mar de sal, no un océano aún,
que se riza de entre tu iris tan bella
que se oculta en el rojo de un ardor
de aquella ardid que tomó para decirte
aquello que nunca debiste escuchar.

"Te quiero".
Y ahora, mueres en el vacío
de haber faltado ante la regla
más importante, la única que debería
regir tu vida.

"Te quiero".
Caíste, y ahora moriste, y a quién
ha de importar que tú solo estés
entre la espada y la pared, y dos muros
que se cierran ante tu voluntad.

"Te quiero".
Perdiste.
La regla de oro rompiste.

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