Como si de pronto, no escuchara nada,
ni el timbre, ni mi celular,
ni a la cama rebotar, ni a tu voz chillar.
No escucho nada, sordo no soy,
triste posiblemente estoy.
Rebotan las palomas al compás
de una sierra eléctrica que ha de sonar.
Tres tristes tigres tienen trigo en su trigal,
pero yo bien solito sin nadie con quien
cenar.
Una alarma que no suena,
un televisor que no se prende,
desorden en mi habitación,
tu ropa tirada por doquier,
pero tu presencia es un ayer.
Juegan tortugas levemente ahincadas,
al calor de un sol y de mi berrinchada.
Trió de tranvías tuercen truncos a los trenes,
pero yo derecho tengo que seguir por los
andenes.
Que he de esperar, que todo esté tranquilo,
ya no se escucha ni un chillido,
una voz beligerante hame de decir
“Es lo que has querido desde hace tiempo
tan sólo déjalo ir.”
No comments:
Post a Comment