Thursday, March 10, 2011

A veces el dolor...

A veces el dolor…
no tiene cura, no tiene medida,
es espeso, es denso, es fuerte,
tanto así que te destruye
el palpitar efímero y el latido famélico,
te deja sin aire, sin aliento…

A veces el dolor…
es como el amor, como lo bello,
como una sonrisa de todo aquello
que sonrisas te causa y
también te traza y te triza.
Es una línea chueca, ida a alguna tangente,
un círculo deforme que te forma
y te lleva a no sabes dónde…

A veces el dolor…
es abstracto, pero yo sé que es sólido,
lo veo y lo toco, lo escucho y saboreo.
Tiene colores claros, y liso como ninguno,
es una melodía sabor caramelo,
tan dulce es el dolor, pero a la vez
tan áspero y agrio…

A veces el dolor…
te conquista y te retiene,
calavera inconstante que da vida frutos
de lágrimas manzanas, pero es un limón.
Probé el durazno de cera, hecho de cartón,
sabor sí tenía, sabía a una orquesta
que tocaba en mi corazón una balada,
recitaba una oda hecha de carbón…

A veces el dolor…
es rojo pero rosado, es verde pero morado,
púrpura son sus ojos de esa mirada
tan perdida en un espacio sin luna,
ni estrellas, pero tiene oxígeno.
Es un nitrógeno frío que corre,
una ruta a través de las arterias
te paralizas y no sabes dónde estás…

A veces el dolor…
es frío como el fuego, que abrasa el bosque,
calienta tu cena que no terminaste,
la desechaste como plástico inservible.
Tendida la cama para ser desordenada,
colgadas las camisas sucias y
lavándose las zapatillas en un río
que maremotos trae a la razón…

A veces el dolor…
está triste y llora a tu lado,
mas nunca es escuchado,
que sus quejas son ignoradas.
Pulga insignificante que rebota
como una columna perdida en un jardín
y esquimal tirado en el desierto
de ideas erróneas jugando con la nieve…

A veces el dolor…
se acerca a mí y pregunta
“¿Qué sientes en realidad?”
Y una respuesta sincera no le puedo dar,
mas mi corazón que sangra,
y la leche derramada en mi escritorio
me hacen responderle
“Lo que siento es amor.”

2 comments:

  1. Lo que siento es amor... consecuentemente sentirás dolor.

    Es increíble como se ha tratado de desligar a esos dos términos, pero realmente van de la mano. Incluso los amores mas puros tienen un lado, una sombra, un ápice de dolor que hace que de una manera sufran los amantes

    Pero, sabes? El dolor no es tan malo, cuando lo siento al menos recuerdo que aun tengo una parte humana en mi. Y me alegra profundamente saber que no soy totalmente un ser carente de alma.

    Claro, es jodido... pero bueno. Parte de existir, parte del día a día es recibir ese dolor con los brazos abiertos y la cara mas jodidamente terca que puedas poner para demostrar que no te podrá lastimar.

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  2. Lo que uno busca al amar es sentir. Sentir alegría, sentir afecto, sentir pasión, etc. La necesidad de sentirnos vivos, de recordar que tenemos alegrias y esperanzas nos mueven a buscar experiencias, sensaciones que nos alejen de la calma y nos traigan emociones. Justo esa, a mi parecer, es la similitud entre dolor y amor, el dolor nos hace sentir de una manera tan intensa que ni por un segundo nos permitimos olvidar, todo el tiempo tenemos en la cabeza emociones, negativas pero que a pesar de eso te mantienen despierto. Por eso creo que el amor y el dolor son tan similares, uno es buscado y anhelado mientras que el otro es aborrecido, pero, al final ambos te conectan con la capacidad de sentir que todos tenemos.

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